OPINIÓN

 

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¡Hasta cuándo, Perú!

Función circense, frases de callejón y la enorme capacidad para hacer el ridículo, se pudo observar en el Congreso de la República. Es increíble cómo cada congreso es peor que el anterior, con actores que en nada reflexionan en el país y que votan pensando en sus futuros políticos, si acaso los tuvieran.

Desde las primeras horas de la mañana, los promotores de la vacancia perdían con la presencia en el hemiciclo del presidente Martín Vizcarra cuando muchos pensaron que se correría de la probable asechanza. Pero allí estaba, enfrentando el problema y muy seguro de sí, como corresponde que un presidente enfrente su destino.

Vizcarra no es un santo, tampoco es un hombre inocente y tiene mucho que explicar en un futuro juicio sobre estos audios y demás situaciones en las que se ha visto comprometido, y así se lo han hecho ver las diferentes bancadas en sus exposiciones mientras lo salvaban de la vacancia, de la posible conspiración y pensando más en el país y su gobernabilidad.

Otro rumbo -creemos- hubiese tomado esta crisis si la mesa directiva, tan cuestionada por el manejo del problema con aroma a complot, nos hubiese dado un mensaje democrático, por ejemplo, renunciando a sus cargos para formar una nueva mesa que estuviese alejada de los dimes y diretes, fuera de dudas y sin cuestionamientos; pero no, más pesó ese extraño arrebato democrático que en tiempo récord, nos ha hecho perder importantes horas de lucha contra el virus. ¿Alguien sabe cómo va esa cuenta?

Conspiración o no, los grandes perdedores de este show mediático han sido los partidos PODEMOS y el partido de Acción Popular, tan desacreditados en estas escenas de principio a fin, quienes pecharon al ejecutivo con una moción de vacancia, quienes gritaron a los cuatro vientos la indignación, pero que terminaron cobardemente absteniéndose en el primer caso y, en su mayoría, volteando incomprensiblemente su voto en el segundo.

Por gente como ellos, inestables por conveniencia, cobardes por omisión e irresolutos en plena votación, hemos perdido tiempo y dinero en un espectáculo deprimente que lo único que ha hecho es empobrecer mucho más a esta clase política que no termina de autoflagelarse con decisiones pensadas a beneficio y, sobre todo, según el aplauso que los rodea.

¡Hasta cuándo seguirá este país votando por inservibles!

Autor

  • Nació en Paita, 1971. Ha publicado las novelas "Entre el cielo y el mar" y "El Príncipe del Rectángulo". Actualmente dirige la revista Barlovento y busca tiempo y espacio para terminar su tercera producción literaria.

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