La voz de la revolución y el optimismo

Por: Angy Pasache Sernaque

Caminando por una calle de Lima, mientras me dirigía a un evento oficial de la Cumbre de Las américas, escuché a dos señoras platicando: “Hay tanta corrupción y feminicidios; el Perú jamás van a cambiar, cada vez estamos peor y los rateros se visten de saco y corbata”
¿Estamos realmente tan mal?
Cuando llegué al evento, había más de 500 jóvenes preparados,entusiastas, alegres y perspicaces, reunidos, de diferentes partes del mundo, y todos estaban allí por un solo objetivo: analizar la realidad de sus países y sus comunidades.

En las noticias siempre observamos muertes, corrupción desde los más altos niveles del estado, pero esos días de trabajo en ese evento me di cuenta que solo observamos lo negativo, pero no observamos esa riqueza de jóvenes que constituyen aproximadamente el 30% de la población. El Perú y el mundo no están jodidos, lo afirmo y lo reafirmo. He asistido a dos eventos de mayor trascendencia como el “V Foro de Jóvenes de las Américas” y al “Encuentro Internacional de Jóvenes hacia el 2030”, y soy testigo de jóvenes que para nada son indiferentes a la realidad que vive el país y el mundo, Jóvenes con buenas iniciativas e innovadoras, jóvenes como tú y como yo que queremos vivir en una sociedad mejor, y que nos hemos unido en grupos y organizaciones para alzar nuestra voz de protesta.

Los jóvenes están transformando las realidades de sus pueblos, por eso tú que estás leyendo esto, hoy te digo que empecemos con las pequeñas acciones en nuestra localidad; no se necesita mucho dinero para generar un cambio. Lo harás no botando la basura en la calle, no insultando ni discriminando, no dejándonos envolver en la corrupción, denunciando a quienes lo hacen, sin miedos, no comprando votos para ganar unas elecciones, no pagándole al policía por una infracción que se ha cometido, no maltratando a una mujer u hombre y defendiendo si alguien agrede a otra persona.

Los jóvenes estamos trabajando proyectos ambientales, sociales, políticos y económicos desde el último rincón del planeta.
Estos jóvenes como tú y como yo, somos la masa resolutiva que se hartó de tanta mierda como, escuchar audios y noticias de políticos corruptos y profesionales que han logrado surgir solo por tener poder para comprar puestos de trabajo, que se hartó de vivir en una sociedad machista, sin igualdad, sin oportunidades y donde el rico siempre se hace más rico y el pobre cada vez sea más pobre. Son muy pocos los que dicen que el mundo jamás va a cambiar y que están acostumbrados a vivir del conformismo, son pocos y eso no nos va a amilanar.

Nosotros somos esa generación que se está formando e incidiendo políticamente para acabar con la corrupción.
Cuando yo empecé a trabajar en proyectos sociales tuve muchas críticas al principio. Fue difícil porque los adultos no creían en mi capacidad para lograr las cosas; pero nada es imposible cuando tus sueños y metas son mayores. Soy una loca apasionada, como mucho de ustedes que creen firmemente que se puede cambiar el mundo.

Nosotros empezamos con pequeñas acciones, ayudando al que menos tiene, participando en la interlocución con nuestros gobernantes y luchando contra las injusticias a través del voluntariado, activismo, liderazgo, pero, sobre todo, tomando decisiones.

El Perú y el mundo no están jodidos: hay jóvenes haciendo patria.

Somos esa generación de jóvenes herederos de construir un mundo sustentable y de dar esperanza a las nuevas generaciones. Estamos gestando un cambio, pero depende de todos los resultados. Somos esa revolución de jóvenes que mira el futuro con esperanza y actúa en el presente y que no deja que las cosas pasen; las hacemos sin buscar un beneficio propio, sino colectivo.
El mundo de jóvenes del que estoy rodeada se apoyan, se aplauden, se alegran de sus logros; somos capaces de unirnos sin celos, sin egoísmos, sin resentimientos, con una actitud positiva y, sobre todo, admirándonos mutuamente.

Somos esa generación que sueña que todo es posible sin importar los obstáculos. Nosotros los jóvenes somos optimistas, pero sobre todo somos arriesgados. No nos desanimamos al ver tanta mierda porque creemos que esa generación corrupta pronto será transformada por gente que quieren trabajar más y dormir menos.

Somos esa generación que llora, que expresa sus sentimientos, pero, sobre Todo, que sabe secarse las lágrimas, levantarse y seguir; que se queja cuando ve las injusticias, pero que hace algo al respecto.

Somos los que planteamos los desafíos, los protagonistas y gestores de este nuevo milenio que se enfrenta a muchos cambios como la nueva tecnología, pero que emprendemos proyectos y trabajamos en lo que nos apasiona. Nuestra generación no vive para trabajar, trabajamos para vivir.

No nos preocupa un sueldo muy bien remunerado, lo que nos preocupa es trabajar en lo que nos apasiona; rompemos todos los esquemas e intentamos cambiar los estereotipos de una sociedad machista y violenta. Somos la masa resolutiva que intenta construir un planeta mejor donde las personas tengamos sueños, metas y objetivos claros y que creamos en un mundo sostenible donde nadie dañe a nadie; al contrario, un mundo igualitario sin cadenas ni ataduras.

Te invito a ser parte de esta generación del siglo XXI, una generación que marcará un hito en la historia.

Autor

  • Nací en Paita, 1957, aquí nomás en la Independencia He pescado desde fuera de Órganos hasta el Golfo de Guinea, desde las Seychelles hasta la roca de Sokhes Tengo 3 hijos, 5 nietos!

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